La localidad toledana de Seseña, situada en mitad de la Península, en una zona insospechada para la práctica de deportes acuáticos por su climatología, alberga uno de los centros de esquí náutico más importantes del mundo, escenario de múltiples campeonatos internacionales.

El centro está conformado por dos lagos artificiales de grandes dimensiones que rompen el habitual paisaje de secarral de La Sagra en Toledo y lo convierten en un lugar ideal para practicar esquí acuático.

«La gente alucina, nosotros esquiamos casi todo el año y cuando dices me voy a esquiar a Seseña, la gente lo primero que dice es que ahí no hay nieve, no hay montaña, y tienes que especificar que no, que es esquí acuático», relata Cristina Medem, quien junto a su marido, Ricardo Botas, dirigen el centro de esquí acuático de Seseña.

Cristina, que ha sido veinticinco veces campeona de España, y Ricardo, elegido mejor piloto de esquí náutico del mundo en 2006, compraron el terreno en 2001 y durante tres años lo prepararon para convertirlo en «la capital del esquí acuático».

Ricardo se enorgullece de lo conseguido, tras recordar el esfuerzo que le ha costado ver hecho realidad este sueño, y eleva el centro a la máxima categoría: «somos la capital del esquí acuático, no solo de España sino de más allá, estamos entre los cuatro o cinco mejores del mundo».

El centro de esquí acuático de Seseña -situado a diez minutos de Aranjuez y a media hora de Toledo y del sur de Madrid- ha acogido hasta el momento cinco campeonatos de España, un mundial y tres europeos, el último este mes de septiembre.

Además, tienen previsto celebrar el próximo año otro campeonato europeo y están empeñados en hacerse con la organización del campeonato de Europa de discapacitados.

Sin embargo, el esquí acuático, deporte no olímpico pese a los esfuerzos de sus seguidores, sigue siendo un gran desconocido para la población española en general y, precisamente, «llegar al máximo posible de gente» es uno de los retos que se plantea el centro de Seseña, explica Cristina.

Cristina reconoce que uno de los impedimentos para practicar este deporte es su precio, pues la embarcación necesita gasolina, lo que encarece el coste del esquí acuático, y en los últimos años son casi más los esquiadores extranjeros que los nacionales los que se acercan hasta Seseña para entrenar.

«Si tu dices Sesena, sin la eñe, nos conocen absolutamente en todo el mundo porque se ha convertido en un centro de los mejores del mundo por el clima, por las instalaciones y por los profesionales que trabajan aquí. Y estamos en Seseña, en Castilla-La Mancha, en mitad de la nada», afirma Cristina.

En cualquier caso, señala que alguien interesado en este deporte puede iniciarse en él por 35 euros, lo que incluye -añade- «irte de aquí esquiando».

Sandra y Nadine Botas, hijas de Cristina y Ricardo, cuentan en su trayectoria con diversos títulos conseguidos en el esquí acuático y recuerdan que comenzaron en la práctica de este deporte siendo muy niñas.

«Me tiraron al agua con tres años, un poco obligada, y luego te empieza a gustar y como tus padres tienen una escuela, esquias y esquias y a base de tesón llegas a donde estás», explica Nadine, campeona de España absoluta, al igual que su hermana.

Nadine explica que para llegar a ser profesional del esquí acuático es necesario «esquiar casi a diario un par de veces al día», además de ejercitarse en un gimnasio.

Para la familia, el esquí acuático es, en definitiva, algo más que un cúmulo de títulos, es una forma de vida, de -tal y como resume Cristina- «deslizarse sobre el agua, como el esquí sobre nieve fundida, pero con sensaciones incluso mejores».

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